El Índice VIX, bajo Trump.
El Especial WMC
El índice VIX, apodado el "índice del miedo", se creó como medida de la volatilidad implícita de las opciones del S&P 500 a 30 días. Fue Introducido en 1993 por el Chicago Board Options Exchange (CBOE) y se le considera como un barómetro del nerviosismo en los mercados bursátiles estadounidenses.
Imagen: Logotipo institucional del Chicago Board Options Exchange ; crédito: CBOE
Medición de la Volatilidad en los Mercados. Técnicamente, lo que se hace es medir la intensidad y frecuencia de las variaciones en los precios de los activos en un lapso determinado, lo que requiere calcular la desviación estándar de las rentabilidades históricas o implícitas de los títulos, expresada como un porcentaje. Existen dos índices que son pilares en la medición de la volatilidad:
el VIX que se detallará en este Especial ; y
el MOVE (Merrill Lynch Option Volatility Estimate), que mide la volatilidad en el mercado de Bonos del Tesoro de EEUU, reflejando las expectativas de fluctuaciones en los tipos de interés.
El VIX nace como un indicador de incertidumbre y riesgo en el mercado accionario: a mayor volatilidad, mayor impredictibilidad en el comportamiento de un activo, lo que puede traducirse en oportunidades para algunos inversionistas, y en desafíos para quienes prefieren estabilidad.
La historia de los mercados financieros está marcada por episodios de volatilidad extrema, a menudo desencadenados por eventos inesperados. El crack de Wall Street en 1929, con caídas del 25% en dos días, desató una incertidumbre global que duró años. El "Lunes Negro" de 1987 vio al Dow Jones desplomarse un 22.6% en una sola jornada, un récord que aún resuena. Más cerca en el tiempo, la crisis financiera de 2008 llevó al VIX a un máximo de 89.53 puntos en octubre de ese año, mientras que la pandemia de COVID-19 en 2020 lo elevó a 82.69 en marzo. Pero, qué representan esos valores de 89.53 y 82.69?
Interpretación del índice VIX: Fue concebido para ofrecer una estimación en tiempo real sobre la volatilidad esperada del índice S&P 500. Se calcula utilizando el precio medio de las opciones (Calls, Puts) del índice S&P 500 (SPX) e indica el nivel (anualizado) de volatilidad esperada del índice S&P 500 con base en las mediciones de los próximos 30 días, con un nivel de confianza del 68% (una desviación estándar de la curva de probabilidad normal).
Aunque el índice VIX no se expresa como un porcentaje, puede entenderse como tal. Por ejemplo, si el índice VIX se ubica en 28, representa un cambio anualizado esperado con una probabilidad del 68% de al menos del 28% en el índice S&P 500, en cualquier dirección. Si el índice S&P 500 cotiza a 5.630 (14 de Marzo), el índice VIX en 28 nos indica que el rango proyectado del S&P 500 para el próximo año es de 4.398 a 7.206.
Correlación entre el VIX y el S&P500. Históricamente, el VIX y el S&P 500 exhiben una correlación negativa fuerte (véase gráfica 2.1). Esto significa que, en general, cuando el S&P 500 sube, el VIX tiende a bajar, y cuando el S&P 500 cae, el VIX suele subir. Esta relación se debe a que el VIX refleja el nivel de incertidumbre o "miedo" en el mercado:
En períodos de estabilidad o crecimiento económico, los inversionistas están más confiados, la demanda de opciones de protección (como puts) disminuye, y el VIX se mantiene bajo. En tiempos de crisis o caídas abruptas del mercado, los inversionistas buscan protegerse comprando opciones, lo que eleva la volatilidad implícita y, por ende, el VIX.
Grafica 2.1 : Comparación desde 2016 del comportamiento del índice S&P 500 (panel superior) y del índice VIX, en el panel inferior . Fuente: Bloomberg
La correlación no es perfecta ni constante. Estudios históricos muestran que la correlación diaria entre los dos índices ha oscilado alrededor de -0.7 a -0.8 en las últimas décadas, siendo más fuerte en períodos de alta tensión (Véase gráfica 2.2), sin embargo, hay momentos puntuales en los que esta relación puede romperse temporalmente debido a factores como:
Especulación en el VIX (sin relación directa con movimientos del S&P 500) y/o
Eventos macroeconómicos que afectan la percepción de riesgo sin impactar inmediatamente el índice.
La correlación negativa entre el VIX y el S&P 500 es un reflejo del comportamiento humano en los mercados: la estabilidad reduce la volatilidad, mientras que la incertidumbre la amplifica.
Grafica 2.2. Panel superior: Calculo de la correlación entre los índices S&P 500 vs VIX, mostrando la recta de clara pendiente negativa. El panel inferior compara los cierres diarios ambos índices confirmando el comportamiento marcadamente inverso. Fuente: Bloomberg; Composición: WMC
La volatilidad en la era Trump 2.0. Si hay algún factor que ha caracterizado los mercados financieros este 2025 es la volatilidad, particularmente desde la toma de posesión del Presidente Donald Trump el 20 de enero.
Su segundo mandato ha impactado los mercados con una fuerza que recuerda su primera administración, pero en un contexto más complejo. Las promesas de campaña -aranceles del 60% a China, 10% al resto del mundo, desregulación masiva y recortes fiscales- generaron una euforia inicial.
El S&P 500 alcanzó los 6,144 puntos el 19 de febrero, su máximo histórico, impulsado por el optimismo de sectores como energía y tecnología. Pero esta euforia pronto dio paso a la incertidumbre, alimentada por las amenazas de: una guerra comercial global, un incremento del déficit público, un incremento del desempleo (a raíz de despidos masivos de empleados de la administración pública), y otros tantos factores.
El VIX, que cerró 2024 en niveles cercanos a los 15, ha mostrado una tendencia ascendente en lo que va del 2025. Esta semana el VIX tocó niveles sobre los 27 puntos, un aumento del 80% desde el inicio del año (Véase gráfica 2.3).
Este repunte refleja un mercado atrapado en la incertidumbre por políticas pro-empresariales y contra-empresariales y el temor a consecuencias adversas, como una inflación descontrolada o una recesión.
Gráfica 2.3. comparación de la evolución anual del índice VIX desde el 2020. Fuente: Bloomberg, composición WMC.
La política de Trump ha sido un catalizador constante de volatilidad. Sus anuncios, a menudo realizados a través de redes sociales o discursos improvisados, han generado movimientos bruscos. Por ejemplo, el 25 de febrero, la promesa de relajar regulaciones en sectores como el petróleo y las criptomonedas disparó el Nasdaq un 1.8% en una jornada. Sin embargo, tres días después, la mención de aranceles adicionales a México y Canadá hizo caer los futuros del S&P 500 casi un 2%. Esta dinámica ha elevado la percepción de riesgo, con inversionistas recurriendo al VIX como herramienta de cobertura ante la imprevisibilidad.
En comparación con su primer mandato (2017-2021), la volatilidad actual tiene matices distintos. Entre 2017 y 2019, los picos del VIX se concentraron en eventos puntuales, como la guerra comercial con China, que llevó el índice a 36 en diciembre de 2018 (Véase gráfica 2.4).
En este 2025, el contexto es más delicado: la deuda pública de EEUU que supera el 100% del PIB, las tensiones comerciales con el resto del mundo, las tensiones geopolíticas con Rusia, China e Irán, la postura cautelosa de la Reserva Federal. Esta combinación amplifica el impacto de cada decisión de Trump.
El impacto global de la volatilidad inducida por Trump no se limita a EEUU. Los aranceles han tensionado las cadenas de suministro globales, afectando a mercados emergentes y aliados como la Unión Europea. Estos movimientos subrayan cómo las políticas de "America First" transcienden más allá de las fronteras, alimentando una volatilidad sincronizada en los mercados globales.
La psicología del mercado también juega un rol crucial. La "excepcionalidad estadounidense" que Trump promueve ha reforzado la confianza en algunos inversionistas, pero también ha creado una burbuja de expectativas que podría desinflarse. En este sentido, la volatilidad de 2025 no solo es un reflejo de políticas, sino de la lucha entre percepción y realidad económica.
Adaptarse a este entorno requiere una mezcla de prudencia y agilidad. Las estrategias de cobertura, como opciones sobre el VIX o ETFs como el VXX, han ganado popularidad, aunque su costo ha aumentado con la demanda. Otros optan por refugios tradicionales como el oro o bonos del Tesoro, cuya demanda ha reducido los rendimientos desde picos recientes. Sin embargo, la imprevisibilidad de Trump hace que acertar el "timing" sea un arte más que una ciencia.
Hay un precedente histórico que puede brindar indicios sobre que esperar durante el mandato de la administración Trump 2.0: precisamente el primer periodo presidencial de Donald Trump (Trump 1.0)
Gráfica 2.4. Evolución del índice VIX desde 2016 a Dic 2019 mostrando eventos puntuales que causaron movimientos repentinos en sus valores Fuente: Bloomberg.
La guerra comercial y el impacto de sus políticas fueron unas de las principales razones de la alta volatilidad reinante durante su primer mandato.
La volatilidad en 2025 bajo el mandato de Trump está redefiniendo los mercados financieros. El índice VIX refleja un escenario de tensiones crecientes, donde las políticas gubernamentales pueden tanto impulsar rallies como precipitar correcciones. Esta volatilidad se vislumbra como un estado sostenido (al menos por un tiempo), alimentado por una administración que abraza las disrupciones. La clave estará en navegar este torbellino con una gestión rigurosa del riesgo, actuando con disciplina y aferrada a los objetivos de inversión.